Seis
allanamientos realizados, la madrugada del miércoles último en las
provincias de Pichincha y Santo Domingo de los Tsáchilas permitieron
desarticular una red que usaba un laboratorio clandestino para la
fabricación ilegal de medicamentos que luego eran comercializados en la
Bahía de Guayaquil, en Guayas.
Una investigación de varios meses de la Unidad de Delitos Aduaneros, de la Dirección General de Inteligencia, ambas instancias de la Policía, y de la Fiscalía, permitió determinar que en los sectores de Carcelén y Carapungo, al norte de Quito, funcionaban una bodega y un laboratorio, respectivamente, donde elaboraban medicamentos adulterados para controlar el colesterol, el embarazo y la disfunción eréctil.
La denominada operación Fármaco también llegó a cuatro viviendas en la capital de la provincia tsáchila donde, según las investigaciones, se hacía el proceso de secado de las pastillas elaboradas en Quito. Luego el producto regresaba al laboratorio para colocarles sellos falsos y empaquetarlo.
Finalmente, un distribuidor de la supuesta banda colocaba los medicamentos para la venta en distintos locales de la Bahía, en el Puerto Principal.
En Quito se detuvo a Édgar L. y al cubano José P., y en Santo Domingo se capturó al supuesto distribuidor de los medicamentos.
En los allanamientos se incautaron una máquina fabricadora de tabletas, un tambor que imprime el registro sanitario, más de dos millones de pastillas falsificadas, llamadas Lipitor y Arcoxia con el logo de la casa farmacéutica Pfizer.
Además, se hallaron más de seis kilos del medicamento adulterado llamado Opadrax, usado para la planificación familiar, y cinco kilos de medicina adulterada Sildenafil, utilizado para la disfunción eréctil.
El coronel Éric Benítez, jefe del operativo , indicó que las tabletas serán sometidas a un riguroso análisis para determinar su verdadera composición química, pues existen sospechas de que eran elaboradas con talco, harina, cal o avena.
Una investigación de varios meses de la Unidad de Delitos Aduaneros, de la Dirección General de Inteligencia, ambas instancias de la Policía, y de la Fiscalía, permitió determinar que en los sectores de Carcelén y Carapungo, al norte de Quito, funcionaban una bodega y un laboratorio, respectivamente, donde elaboraban medicamentos adulterados para controlar el colesterol, el embarazo y la disfunción eréctil.
La denominada operación Fármaco también llegó a cuatro viviendas en la capital de la provincia tsáchila donde, según las investigaciones, se hacía el proceso de secado de las pastillas elaboradas en Quito. Luego el producto regresaba al laboratorio para colocarles sellos falsos y empaquetarlo.
Finalmente, un distribuidor de la supuesta banda colocaba los medicamentos para la venta en distintos locales de la Bahía, en el Puerto Principal.
En Quito se detuvo a Édgar L. y al cubano José P., y en Santo Domingo se capturó al supuesto distribuidor de los medicamentos.
En los allanamientos se incautaron una máquina fabricadora de tabletas, un tambor que imprime el registro sanitario, más de dos millones de pastillas falsificadas, llamadas Lipitor y Arcoxia con el logo de la casa farmacéutica Pfizer.
Además, se hallaron más de seis kilos del medicamento adulterado llamado Opadrax, usado para la planificación familiar, y cinco kilos de medicina adulterada Sildenafil, utilizado para la disfunción eréctil.
El coronel Éric Benítez, jefe del operativo , indicó que las tabletas serán sometidas a un riguroso análisis para determinar su verdadera composición química, pues existen sospechas de que eran elaboradas con talco, harina, cal o avena.

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